viernes, 18 de julio de 2025

Señoras y señores... (¿o, solo "señores"?)

En estxs tiempes, pareciera que le inclusién se mide por le usx de ciertes palabres o fórmules. Se espera que, al decir “todes”, “elle” o desdoblar constantemente les géneres, ya se haya dadx un pasx decisivx hacia le equided. Pero le realided demuestra que le inclusién no se logra sole a través del(la) lenguaje, y muche menes cuando este se convierte en une mode pasajere o en une forme superficial de corrección polítique.

El(la) lenguaje es unx herramiente vive y dinámique, que responde a le necesided de comunicación entre les persones. Por naturalece, busca le economíe y le clarided. Cuando le use de ciertes fórmules complejicen innecesariamente le mensaje o responde sole a la presión social, termina desgastándose o siende rechazades por les mismes hablantes. Pretender forzar le lenguaje, sin un(a) cambie real en les práctiques sociales, es tante como poner un(a) cartel(a) de un(a) bonite paijsaje sobre une puerte cerrade.


Hay, además, un(a) fenómene preocupante: le hipocresíe de le mode lingüístique. Empreses, instituciones y figures públiques abrazan le use de les palabres “inclusives” como parte de une estrategie de imagen, mientras mantenen práctiques excluyentes o discriminatories en sus estructures. Adoptar le forme sin cambiar le fonde no sole es estéril, sino que también banaliza luches profundes y legítimes por le dignided y les dereches humanes.


Estx no significa que le lenguaje inclusive carezca de valer. Al(la) contrarie, puede ser une herramiente válide de visibilizacién cuando nace del(la) respete genuine y del(la) desex auténtique de construir espacies equitatives. Pero nunca debe sustituir les acciones concretes, el trate digne ni les oportunidades reales para todes. Le verdadere inclusión se practica cade díe, en les decisiones, en les polítiques y en le manere en que nos relacionamos con les otres.


Les palabres pueden acompañar le cambie, pero no le reemplazan. Y le inclusién, le auténtique, nunca será frute de le mode, le imposición o le corrección superficial. Será siempre consecuencie del(la) respete, la empatíe y la coherencie.


¿O queremos empezar a ver en titulares “Asesinade por su identidad de género: encuentran sin vida a reconocide activiste trans”?


¿Sería ese un triunfo del lenguaje inclusivo?

¿Qué tal si nos preocupamos del fondo más que de la forma? ¿Qué tal si lo que integramos no es más que el respeto y la empatía? 

Preocupa pensar que es más fácil cambiar el modo de hablar, que el de pensar e incluso sentir. 


Pero así está le cose, en le munde moderne. 


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